
la danza se entrelaza con todo. Nuestro cuerpo tiene almacenada nuestra historia personal: nuestros miedos, nuestros anhelos, nuestras penas y alegrías de niño y de no tan niño, el resentimiento y la esperanza, la tensión y las contradicciones, la creatividad y el pánico. Todo ello yace como las capas geológicas profundas y las aguas subterráneas en la Tierra. Ya lo han dicho muchos: no podemos hacernos cargo del presente ni del futuro si no nos hacemos cargo de nuestro pasado, y nuestro pasado personal y nuestro presente están en el cuerpo. El cuerpo es el presente. Solemos creer que la mente está sólo en la cabeza. No está sólo en la cabeza, la mente está en todo el cuerpo. Hace unos treinta años que las investigaciones en biología han podido determinar que los neuropétidos y neurotransmisores se hallan en distintas partes del cuerpo y no sólo en el cerebro. Esos agentes biológicos ejercen funciones cruciales, como calmar el dolor, producir sensaciones de bienestar (endorfinas) y otras funciones asociadas a las emociones. En los últimos 400 años de nuestra cultura occidental, La mayor parte de los estímulos que seleccionamos en nuestra atención son auditivos y visuales. Por ello, tal vez creemos que pensamos con la cabeza. Podemos asignar un valor mucho más amplio al “pensar“. Si metafóricamente lo equiparamos a establecer relaciones de significado y emotivas, entonces podemos pensar con una parte del cuerpo, con varias partes del cuerpo o con todo el cuerpo. No es fácil entenderlo, sobre todo si compartimos que la primera misión de la danza, estaría comprometida con el redescubrimiento del “propio cuerpo” en su dimensión expresiva, lo cual puede ser un logro para todos los estudiantes de todas las escuelas del país. Por sobre aptitudes específicas de algunos, condición física o estética de otros, la danza posibilita armonizar al cuerpo, la mente y las emociones de cada uno, desde uno mismo. Lo hace posible activamente, porque la danza invita a jóvenes de ambos sexos al autoconocimiento del “propio cuerpo”, a redescubrir lúdicamente su dimensión expresiva y comunicativa, y sabemos que el concepto de autoconocimiento integra la auto aceptación positiva y la pertenencia, que son indispensables e indiscutidos para la salud, en términos de bienestar físico y psíquico. Dicho de otra manera, en la danza podemos buscar y encontrar:
Exploración, desarrollo y control de nuestras emociones
- conciencia grupal e interacción social
- catarsis, liberación
- integración de lenguajes
- aprendizaje de los valores
- motivación a la participación
- conquista de seguridad: autoestima
- fuerza física y agilidad
- disciplina
- diversión
- unión entre los seres humanos; desde una pareja, hasta grandes grupos
- expresión de sentimientos dirigidos por una idea
- liberación de energía
- desarrollo psicomotor que ayuda a expresar los estados de ánimo de manera consciente, semiconsciente e inconsciente
- rito que invita al contacto íntimo
- armonía mente/cuerpo: coordinación de pensamientos y movimientos corporales
- armonía entre el sonido (música) y el movimiento físico
- expresión de amor a la vida
- unión entre los seres humanos: desarrollo de cultura y forja de costumbres y tradiciones
- medio de transmitir la cultura a las nuevas generaciones
- misticismo; búsqueda de lo divino que hay en el hombre.